Heridos hermanos: gracias por estar aquí. El silencio, creo, nos alimentará esta vez. Sanaremos antes de que nuestros vasos se vacíen. Vaciaremos las botellas antes de volver a herirnos. Y cada sonrisa que dibujemos en la oscuridad nos mostrará la eternidad, que en nuestro tiempo, no puede durar más que un instante.